El Unami no fue capaz de traerse los 3 puntos bajo el brazo a Segovia tras emptar (1-1) ante la Arandina en Aranda de Duero. El partido estuvo marcado por el elevado calor y la poca fortuna cara a gol de los segovianos. Los azules disfrutaron del balón y gozaron de ocasiones, pero el intento no suple el acierto.

Desde que el colegiado pitó el comienzo del encuentro, la Arandina cedía el balón al Unami, dominando el mismo con criterio aunque sin mucha profundidad. A medida de que pasaban los minutos, los acercamientos cada vez eran más peligrosos, pero los dardos no acertaban en la diana. El equipo rival no daba con la tecla de salir de su campo. En el 40′, un pase en profundidad de Seta que encontró con precisión el desmarque de Coby, dejaba al segoviano solo, que con una gran definición con la izquierda, superó al meta para establecer el 0-1 al marcador. Justo premio para los jugadores por su insistencia, que 5 minutos más tarde tuvieron la jugada para finiquitar el partido tras un claro derribo dentro del área a Morales, que el árbitro no dudó en señalar con pena máxima. Pero esta vez el portero adivinó la intención de Fran y paró el penalti, dando una bocanada de aire fresco a una Arandina que aprovechó el rechace y desde su propia área, realizaron una contra mal defendida por los azules, llegando un jugador rival al área solo, batiendo a Emilio en la salida (1-1). El gol fue psicológico y atizó en la mente de los jugadores del Unami.
La segunda parte siguió el dictamen del primer tiempo, posesión del Unami y falta de puntería. Durante el primer cuarto de hora las acciones fueron más eléctricas, con más precisión y llegada, pero a partir de aquí los problemas físicos y el cansancio hicieron que los 2 equipos se partieran y las ocasiones de los segovianos fueran más claras. Primero, Morales con un lanzamiento al travesaño, después las internada por banda y los remates fallados en claras ocasiones, dio lugar a la jugada de moviola, cuando una incursión de Morales solo contra el portero elevo el balón por encima y cuando los del Unami cantaban gol, sacaron el balón debajo de los palos, reclamando los jugadores un gol fantasma que no llegó a subir al marcador.

Así se llegó al final del primer encuentro de liga, un primer test que nos deja la esperanza del buen juego y de un objetivo claro: ascender.
De ahí hasta el final fue un quiero y no puedo, las constantes pérdidas de tiempo del rival, el cansancio de la primera jornada calurosa hizo que nos despidiéramos de Aranda con un solo punto, totalmente injusto para los méritos de ambos equipos.
A seguir trabajando.

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